Basado en hechos reales...(o casi)
Conseguir juegos -como todo argentino sabe de memoria- cuesta sangre, tiempo...y mucha plata.
En un viaje de vacaciones de verano a La Serena, Chile descubrimos en un club pequeñito donde se juega Magic, Pokemon y Yu-Gi-Oh¡ esta pequeña joya en un estante perdido. Después de mirarlo, abrirlo tímidamente y -en secreto- desear tener el poder de teletransportación para llevarlo directamente a la mesa de mi casa (como tantas otras veces) me animé:
Yo:-¿Sabés quién es el dueño del local?
Gordo barbudo y despeinado: -yo,...¿por?
Yo: - ¿Este 7 Wonders lo tenés a la venta?
Gordo barbudo y despeinado: -No...es del club y lo usan los chicos cuando vienen a jugar. Está usado.
Yo: - Lo necesito...lo necesito de verdad. No me importa quien lo usó y te pago lo que haga falta. Tomá...
Gordo barbudo y despeinado: -Pará...pará...cerrá esa billetera que no te lo puedo vender. Los chicos me matan. Te consigo uno nuevo...lo encargo a Santiago y en una semana está acá.
Yo: - ¡En una semana puedo estar muerto...o peor¡ Lo necesito ahora¡ ¡Me voy mañana a Mendoza y sin este juego no me vuelvo...te aviso que de acá no me movés si esa caja¡
Gordo barbudo y despeinado: - Pará flaco...controlate...pará...tengo este Monopoly edición Warcraft que te va a encantar.
Yo:- ¿Y encima me gastás? Monopoly...Monopoly...vendeme ese 7 Wonders o te rompo el local y le aviso a Carabineros que vendés falopa a los menores de edad y.....
El diálogo continuó en el mismo tono largos minutos con un resultado final tan predecible como lamentable: el 7 Wonders se quedó en ese estante.
Al otro día volví con la cabeza gacha y, después de esquivar un par de chilenos jugones que me salieron a taclear para evitar un conflicto internacional de proporciones bíblicas, llegué al gordo y le entregué mi dignidad completita y empaquetada:
Yo: -Por favorrrrrr....por favorrrrrr. No soy nada si ese juego. En la BGG dicen que en esos pequeños tableros se esconde el secreto de la existencia humana y la clave del devenir de los días. Que esas cartas desprotegidas y de raro tamaño que pasan de mano en mano transportan las mieles del éxito y la dicha eterna...Por favoooooorrrrrr...vendemelóoooooo......
Como todos los guionistas de telenovelas saben de memoria, no hay nada más efectivo que el melodrama y mi plan final dio resultado. El gordo me entregó (por varios pesos chilenos) su 7 Wonders. Y ahora es mío...mío.....mío (my preciouuussssssss....). Una o dos veces por semana "ve mesa" en nuestro club y es el favorito de todos. A todos les encanta. Yo todas las noches antes de dormir y apagar mi velador me acerco y le susurro a la caja: "hoy estuviste mejor que nunca...te quiero...te quiero mucho".
Nota del editor: Esta historia es una muestra de lo que los argentinos amantes de los escasos e imposibles boardgames debemos hacer para que uno de nuestros preciados "euros" (como los llamamos entre suspiros de amantes despechados y celosos) vean mesa en Mendoza. Si usted reconoce algo de lo que leyó en estas líneas...lo lamentó: es un boardgamer cuyano. A sufrir.

Impecable anecdota, sin desperdicios
ResponderBorrarjajaja muy bueno gente!! leo veo mucho futuro a este blog y sus increibles historias!! sigan asi jaja!!! ;)
ResponderBorrarHola! Tengo un 7 wonders con las extensiones y estoy buscando gente en mendoza para jugar. Alguien se anima??
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